domingo, 7 de diciembre de 2008

Historia de un sillón verde...

Esta es la historia de un sillón que vivió con nosotros durante cinco años, malvivió más bien, porque también era el lugar de reposo de Chicho cuando sólo estaba él. No era nuestro y me quedé muy triste el día que lo dejamos en el piso donde vivíamos en la ciudad hasta que nos vinimos a vivir al campo. La mudanza no contó con él, claro, tampoco nos pertenecía y desde que lo dejé allí no dejé de pensar en él. Igual seguía pensando en el sillón como recuerdo de la vida en la ciudad. Era cómodo, de color alegre, estaba muy "dormido" porque en él me pude echar mil siestas, "oído" por haber escuchado mil historias, nuestras y de nuestros amigos, en fín, era como nuestro sin serlo.

El otro día, me llamaron para decirme que el sillón que habíamos dejado allí, nos lo daban porque estaba para tirar, lleno de polvo, sucio, herido de muerte. Por supuesto me dije, comorrrrr? tirar mi sillón verde?, ni hablar, lo fuimos a rescatar y me tiré, sin exagerar, todo un día limpiándolo, llevaba encima todo el polvo del mundo y parte del universo, todo el verde alegre que tenía se ha vuelto un poco militar, tiene sus cicatrices... pero ya está con nosotros, ya es nuestro, y ahora... lo vamos a disfrutar. Aunque he tenido que hacer juegos malabares para su colocación, ya está aquí. Hoy por la tarde, le voy a dar el uso que se merece, tiene su mantita, sus cojines, así que me encenderé la chimenea y me cogeré la novela en la que estoy enfrascada y... a disfrutar de mi querido sillón verde, ¿cómo he tardado tanto en ir a buscarte?

Este post de hoy que parece tan superficial, no lo es en absoluto: no había vuelto a aquel piso desde que me fui, yo allí viví muy feliz y cuando lo dejé pensé si no me estaría equivocando. Ahora sé que fue la mejor decisión que tomé nunca y no puedo describir todo lo que este cambio ha supuesto para mi. Practicamente, en todos los sentidos. Y volver al piso después de tanto tiempo, además de ponerme bastante nostálgica, me lo ha recordado, ya no podría vivir allí. Ya lo he comentado otras veces, pero estoy viviendo otra vida. Me llena de alegría haber acertado. Y de vida, me llena de vida todos los días al levantarme y ver este verde que me rodea...

La foto es actual, y por cierto: necesito una cámara urgentemente; no tengo ninguna de cómo era antes, y casi lo prefiero, porque ahora ya es otro, ahora es "mi sillón verde", antes, nunca lo fue.



PD: En el diccionario de la RAE, este sillón es un sofá porque es para dos personas o más; desde que le conocí le llamé sillón, equivocadamente, pero no lo voy a cambiar, porque siempre será mi sillón aunque para el resto del mundo sea un sofá.

5 comentarios:

Françoise dijo...

no!!!! no puede ser una foto actual!!! Pero si parece nuevo!!! ademas esta divino!! el verde nada de militar, esta superlindo!!!
No es nada superficial el post... todo lo contrario... cuando empezamos a buscar cosas "materiales" para justificar ciertas cosas en nuestra vida es porque algo nos pasa por dentro y no encontramos como hacerlas tangentes, no para nosotros... para los demas!
Esto es lo maravilloso de caminar no?? ver el camino andado, reflexionar... pensar... me encanta tu blog, definitivamente.... me gusta caminar!!

coro dijo...

Francoise: qué amable eres con "mi sillón verde", el pobre ha pasado cinco años sin nosotros...
Ay, sí francoise,caminar de eso se trata, yo soy la primera sorprendida: poder reflexionar sobre el camino andado y seguir caminando... Mil besos, querida

Ainhoa dijo...

Tu sillón verde está precioso. Deberías ver nuestros sofás. Estoy esperando a que los enanos se hagan un poco mayores para que no haya riesgo de pintadas, pipís... Los nuestros llevan 6 años con nostros y me da vergüenza lo guarros que están.

coro dijo...

Ainhoa: definitivamente, es fotogénico, porque el pobre está mayor y mal usado, pero si tiene buena planta... se lo diré con cariño.

Patricia dijo...

Que maravilla que hayas 'recuperado' TU sillon - pareciera que en el fondo siempre fue tuyo.