martes, 10 de agosto de 2010

Nueva rendición.

Me declaro rendida a tus encantos sargento Bevilacqua, gracias Lorenzo Silva. No puedo dejar de confesarlo después de leer La niebla y la doncella. Y pensar que lo he descubierto tan tarde, no importa, me quedo con lo que cuenta, con su sentido del humor, su sarcarsmo: "la mayoría del pasaje, Chamorro y yo incluidos, se dejó manejar con esa admirable docilidad ovina que desarrollan los humanos cuando se hallan en un contexto aeroportuario".

Su sentido común..."En definitiva, uno se va a otra parte y el mundo sigue siendo el mismo, porque es el mismo el que lo mira, y lejos de casa ni siquiera se tiene el consuelo de las pequeñas cosas familiares que le ayudan a uno a construir la ficción de que sabe dónde está y por qué." O "Lo peor del asunto es que, cuando le da por ahí, uno no sabe hasta dónde puede llegar, porque otra de las cosas que tiene, la vida, es que no reconoce los límites que uno quisiera imponerle para conjurar la angustia y el terror."

Nuestro terreno común :"Lo dije con un improcedente alivio. A partir de ese instante me propuse vigilarme. No podía dejar que mi cerebro se distrajera con lo que no debía. Ésa es una disciplina que me he impuesto y que he tratado de seguir no pocas veces a lo largo de mi existencia. Siempre con resultados lamentables, porque, para qué engañarnos, uno es mal gobernante de sí mismo."

Y su diagnóstico de mi error, cuando le hablaron del discurrir en calma o del sentido del tiempo distinto en el lugar en el que transcurre la novela: "Un síntoma de inteligencia-opiné-cuanto más corres menos tiempo vives. No porque mueras antes, que normalmente también, sino porque el tiempo pasa más rápido, y sobre todo, le sacas menos provecho".

Quizás suene algo pesimista pero me quedo con su realismo generalizado:"Nadie conoce a nadie. Ni mucho menos puede resolverle la papeleta cuando la vida se tuerce. Nadie va a darte la poción mágica  que acabe con tus pobremas. O te salvas solo, o solo te hundes. Porque nadie, por mucho que te sermonee, está nunca a tu lado para mirarle la cara al dragón".                        

Ahora ya, já, siempre A sus órdenes.

4 comentarios:

Alegría. dijo...

¡Qué bueno el último fragmento que transcribes! Es exactamente así.
Me agota este calor, que casi no me deja respirar.

coro dijo...

Te encantaría mi sargento, bueno, no sé todavía muy bien tus gustos de lectura pero si la novela digamos, negra, te gusta, te va a entretener.
Reconozco que este año el calor me ha superado así que comprendo perfectamente que casi no puedas respirar. Que tengas un buen día, un abrazo.

Teresa, la de la ventana dijo...

"La niebla y la doncella" es uno de los mejores libros de la serie Bevilacqua-Chamorro. Yo estoy esperando que compren el último en la biblioteca para sacarlo.

coro dijo...

Pues aún no lo sé, he pedido mi regalo de santo adelantado a todos los regalables y ya me han caído otros dos, los últimos, de los que pienso dar cuenta antes de terminar las vacaciones. Así que cuando los acabe podré decirlo. Desde luego la niebla... es genial.