lunes, 16 de febrero de 2009

Reporte de buen domingo




La tarde de domingo fue muy divertida. Tuve tiempo para muchas cosas, una de ellas, pensar en planes tipo propósitos de año nuevo o, para mi, tipo de “septiembre después de las vacaciones”, que es cuando suelo hacer balance después de llevar toda la vida iniciando los cursos en ese mes; entre las cosas que pensé, decidí que iba a dedicar una hora al día a recuperar el inglés que tengo absolutamente olvidado y que me convierte en ridícula cada vez que quiero comunicarme en ese idioma… sí, mi inglés es macarrónico a pesar de haberlo estudiado durante más de diez años. Mal estudiado puede pensarse, pues igual sí. Me frustra entender lo que me dicen y poder leerlo más/menos y sin embargo, no poder hablarlo. El no hablar se va a acabar como dice el anuncio.

Efectivamente, la tarde dio para mucho, no sé si darán para tanto los días de la semana con tanta obligación que me estoy imponiendo. Pero quiero hacerlo, tengo 34 años, no puede ser que me falten tantos conocimientos básicos que se deberían dar por supuesto en mi caso. Soy una estudiante nata, me encanta estudiar, me gustó toda la vida, y por eso me cabreo más conmigo. Conste que ya está bien de ponerme verde que luego me arrepiento y lo borro y nadie se entera de nada. Pero es cierto que hay muchas cosas a las que yo misma puedo poner remedio ante este desbarajuste profesionaly/ovital, que me ataca con alevosía y sobre todo con nocturnidad el muy jodío: las noches con muchas horas en vela se suceden y los libros terminados al mismo ritmo gracias a esas horas, también; incluso, escritos como este de hoy...

Por cierto que ya no me acordaba que cuando hace mucho sol, después de comer, tenemos que cerrar las cortinas para poder leer, hablar o dormitar en el sofá sin que el sol nos meriende, y tampoco recordaba cómo intenta entrar el sol a toda costa a través de ellas, mostrándonos entre sombras el cielo azul y a Los Chichos, claro… Total, que lo fotografié, así ya no se me olvidará. Teniéndolos en la puerta me acordé de la foto del otro día de uno de ellos viendo llover por la ventana : las orejas caninas son las mismas, unas desde dentro de casa no dando crédito al agua que caía aquel domingo gris y las de hoy, desde fuera pidiendo que un alma caritativa se apiade de ellos y les deje entrar después de estar corriendo por ahí...disfrutaron mucho también este fin de semana, sí. Está claro: todos necesitábamos al sol.


Estoy que no paro con la cámara nueva, tranquilidad: la fiebre se me pasará calculo que en un mes.

3 comentarios:

Laia dijo...

Me encanta tu nueva fiebre fotográfica que no se te pase, me encantan tus fotos y tus chichos.

Las tardes de domingo curiosamente a mi también me dan para mucho, intento no salir de casa y descansar un poco haciendo cosas con la niña pero sin moverme mucho del sofá (sobretodo ahora que el embrazo me tiene de un vago...)

Te admiro, eres la primera persona que oigo en el mundo que LE GUSTA ESTUDIAR!!!! me has dejado perpleja. Ánimo, estudia y aprende todo lo que quieras nunca es tarde.

Muchos besos

Françoise dijo...

ay nonono que no se te pase. sigue afiebrada que me encantan las fotos!!!!!
Laia tiene mucha suerte, ya son dos las personas a las que les gusta estudiar (tu y yo jaja), y ni le hablo de mi mejor amigo que si no es porque dormir es una necesidad basica podria estudiar 24 horas al dia!
Yo se muy bien de lo que hablas, eso de sentirse "imbecil", a mi tambien me hierve la sangre cuando me doy cuenta que no se algo que deberia saber!! en fin...
Un beso mi Coro fotografa-intelectual... ;) y no trasnoches mucho, dejate llevar en brazos de morfeo... duerme niña, duerme!!

Constanza dijo...

Qué hermosas fotos! me encantaron. Realmente sacas fotos increibles y el lugar donde vives se ve que es precioso !!!!
Vamos con ese curso de inglés que se puede. Es cosa de practicarlo supongo, no?
Sigue poniendo fotos. Te mando un abrazo