viernes, 23 de enero de 2009

Mirando al mar, soñé…

Reconozco que el mar me gusta en calma, con un cielo azul, azul, un sol radiante… pero días como hoy, de un temporal de collóns, el mar también es un espectáculo. Hay viento, marejada, olas enormes… el cielo parece que se va a caer encima…es emocionante incluso; además, no sé qué tendrá el mar que inevitablemente me hace pensar, en lo que sea, importante, absurdo, trascendental, trivial… Si voy sola con los Chichos a pasear me transporto a mil sitios caminando por la orilla, pero es que hasta yendo en coche, si paso cerca de la playa, los ojos entran en modo pensar y se me van como si estuviera ida, fijando la mirada en un punto que es igual a cualquier otro punto, claro, todo es mar.

Me maravilla, no conozco muchos mejores placeres que hacerse la muerta y flotar al tuntún en el verano dentro del agua… y no sé por qué cuando me meto en el mar, nado y nado hasta que nadie me pueda ver y me saco la parte de arriba para nadar sin ataduras superiores… así de íntima es nuestra relación.

Hoy decidí no ir por la autopista dado el tiempazo tan bueno, y fui por la carretera de la costa, se tarda algo más pero llevas el mar a tu vera toooodo el rato; cuando llegué a la gran playa de la ciudad constaté nuevamente qué diferentes somos los humanos: en el borde había coches aparcados con gente dentro ¡sentados de cara a la carretera en lugar de mirando el mar!, no puedo creer que le den la espalda... me reconcilié cuando ví también a personas solas dentro de sus coches que tenían esos ojos de los que hablaba. Confieso que yo lo he hecho alguna vez, algún día volviendo a casa lo he visto tan bonito que no pude resistirme a parar al borde de la playa y contemplarlo… desde el coche, ordenando mis horas del día.

Mi historia con mi in-law está llena de mar por todas partes, cuando nos conocimos veníamos casi todos los días que estábamos juntos a pasear a esta playa de la que hablo, con o sin can. Y como yo estudiaba fuera y no había móviles entonces (parece que hablo del pleistoceno superior pero fue hace doce años… igual un poco lejos sí es), total, que me llamaba por las noches desde una cabina de esta playa cuando venía a pasear a su perro, y yo a través del teléfono oía el mar en días como el de hoy, y el viento, y a veces, incluso no lo oía ni a él… También fue donde nos dimos el primer achuchón serio sentados en una escalera de bajada a la playa, una noche de junio que había vuelto a casa por unos días a llenarme de ánimos para afrontar mis exámenes finales… mi vestimenta ese día era de juzgado de guardia y mi carafolio no podía ser peor, habitual tendencia la mía a transformarme en otro ser cuando estudiaba; pero sí, allí mismo fue y así mismo lo recuerdo, con tanto mar y taaantísimo cariño…

Definitivamente, esta playa es de las pocas cosas que dejé en la ciudad con mucha pena.

5 comentarios:

Laia dijo...

Me encanta la playa Coro, pero muchísimo y también me incita a pensar,me relajo y medito, miro a Aitana jugar con la arena y corretear arriba y abajo porque le dan miedo las olas. En cuanto mis pies tocan la arena me siento feliz. Hoy ha amanecido buen día a ver si mañana Aitana está mejor y si el tiempo nos deja vamos a la playa porque me has dado una envidia...

Me ha encantado la historia con tu in-law, la mía con Juan también está muy relacionada con la playa, a ver si un día de estos me animo y la cuento.

Me ha echo gracia lo de las pintas estudiantiles porque a todas nos pasa me veo a mi misma con el pijama o chandal, las gafas puestas y un medio moño desecho y cara de desesperación.

Un beso enorme

Françoise dijo...

Cada dia dejas de ser esa persona anonima que tengo en mi blog roll, poco a poco vas convirtiendo mis imagenes abstractas en dibujos mas reales... cada dia se mas de ti, de tu vida, de tu historia y me gusta mucho, porque me acerco a Coro, esta Coro que siento por alguna razon cercana a mi.
La historia de amor hermosa, no podia serlo menos por supuesto... y sobre el mar... que puedo decirte, a mi tambien me trae sensaciones maravillosas, confieso que lo prefiero calmo, en dias como estos de tormentas y vientos fuertes, me atemoriza un poco acercarme mucho a el, digamos que le guardo un "respeto" cuando se pone alborotado...

Waiting for Godot dijo...

Entiendo lo que hablas, nunca había vivido en una ciudad con mar, ahora que lo tengo en frente y me mece incluso por las noches cuando duermo, no puedo explicar lo que siento, es demasiado hermoso. Besos para ti.

coro dijo...

Laia: aprovecha tú que puedes, este fin de semana me parece que los chichos se van a quedar sin paseo por la playa, no sabes qué viento! Un abrazo guapísima

Francoise: muy, muy cerca te siento yo a tí. Y sí, me infunde respeto el mar en días como hoy, es que está como enredado. Mil besos querida.

Waiting, tu mar también es maravilloso, mi padre estudió la carrera en Cádiz y todavía se considera un gaditano de pro porque adora tu ciudad, después de 40 y pocos años!!!!

Su dijo...

Que hermoso el mar...y que respeto le tengo.
Un beso amiga hoy te he acompañado en tus recuerdos.