domingo, 24 de enero de 2010

Jubilata


Y hoy, desde que empecé el día a las ocho y media, me estoy acordando de ella. Siempre que viene a mi casa le encanta subir a mi habitación e hipnotizarse con este verde que ve desde las ventanas de la foto (dicho sea de paso: idea 10 de mi in-law10: balcón de cristal para no perdernos detalle de colores). Dice que le gusta por lo complaciente que es el verde que, en cuanto te despiertas, te llena los ojos desde la cama. Por eso hoy que lo ví desde que lo pusieron a primera hora, mi in-law&chichos desayunantes mediante, me acordé tanto de ella. El miércoles, mi madre, a miña nai, se jubila.

He heredado sus genes no gustosos de ser perejil en las salsas y ha pedido a sus compañeros que no le hagan una comida de despedida. Yo estoy indignada. Lleva treinta y cinco años trabajando en el mismo sitio, bueno menos cuando se cogió la excedencia para el cuidado de sus hijos durante unos años, hasta que yo cumplí cinco. Su vida laboral para ella no significa nada especial, dice que ha estado durante todo ese tiempo trabajando para vivir y sin embargo para mi sí tiene un gran significado: el trabajo de mi madre es para mi muchas cosas, todo esto...

Estudié en un colegio de monjas donde no había muchas madres trabajadoras fuera de casa. En mi clase, de cuarenta niñas, había cuatro madres que no eran "sus labores"como decían las sores. A todas las venían a buscar, las llevaban y traían, a mi no. Iba y venía en el autobús del colegio y cuando llegaba a casa al mediodía, no estaba mi madre, estaba la señora que estuvo en mi casa casi toda mi vida y a la que aún hoy a-do-ro. Todo era normal y natural para mi, mi madre y mi padre tenían otras ocupaciones en su día y los tres hermanos lo asumíamos, naturalmente. Es cierto que a veces me sentía un poco rara cuando entre todas las madres de las demás mi madre no estaba, pero no supuso ningún problema para mi. No fue en balde ese cariño, a mi, ahora, me enorgullece que mi madre tuviera su trabajo y a la vez, su vida, nos adora y nos protege pero sin dejarSE de lado. El resto de las horas del día eran compartidas entre mi padre y mi madre, a los dos los tuve presentes, simultánea o alternativamente. A mi me parece la mejor manera del mundo pero supongo que es porque es lo que he vivido. Me ha encantado ser hija de una madre trabajadora, me enorgullece pensar que ella seguro que se ha sentido realizada por las dos cosas, trabajo y casa.

Hoy por hoy, lo que oigo de mis amigas respecto de los padres de sus hijos, no sólo lo he oído antes sino que lo he vivido. Para ellas vivirlo es una sorpresa. Para mi, no. En mi casa, mi padre se encargó de la intendencia, mercados, necesidades del día a día, y mi madre de niño con fiebre, a las ocho toca el antibiótico de C... Es decir, mi padre decía, uy, este niño parece que tiene fiebre, y mi madre ya llevaba dadas tres dosis de medicamento porque había notado la fiebre antes. Mi madre, después de cabrearse en balde, vió que padre y madre no hacen el mismo papel, y ahora, que veo que mis amigas se enfadan con los padres de sus hijos porque no hacen lo mismo que ellas o como ellas quisieran, a mi me da pena que no lo llevaran aprendido de antes. Es imposible: somos distintos sexos, distintas mentalidades con los mismos derechos, obvio, tal como siempre lo percibí en mi casa: la diferencia es entre padre y madre, mis hermanos y yo recogimos las mismas mesas, hicimos las mismas camas, recogimos los mismos armarios y lavamos los mismos cacharros, bueno yo menos pero por edad, ahora que mis brothers, como padres, no hacen el mismo papel que las madres de sus hijos. Por supuesto, calma: hay excepciones, padres versátiles y perros verdes. Una se puede enfadar, y enfadar, y enfadar, y enfadar, pero una madre es una madre y un padre…pues eso, un padre. Y a mi el mío que no me falte, a poder ser.

Mi madre hizo hasta preuniversitario y no inició una carrera universitaria hasta que tuvo cuarenta y muuuuchos años cuando decidió hacer, a su ritmo, la carrera de Historia, su gran pasión, no la ha terminado y áun le falta, pero no me extrañaría nada que ahora se pusiera a ello. . Ah! y me olvidaba del mejor legado: nuestra pasión por los viernes. Tengo grabados perfectamente en mi memoria y casi, casi, ordenados por años, sus palabras mágicas de los viernes cuando, como todos los días, nos despertaba antes de irse a trabajar a las ocho de la mañana: arriba!!!!!! hoy es viernesssss!!!!! Vamos!!!!!!Todos, toditos, todos. Así que, a mi me ha servido de ejemplo, no sólo por hacerme entender que su vida está formada por muchas cosas, in y out casa, que hombres y mujeres somos... hombres y mujeres; sino también por darle valor a la lectura, al conocimiento, a formarse y a disfrutar de la vida, empezando los viernes por ejemplo. Es adorable.

Claro, y ahora pretende que no le hagamos nada por su jubilación. Misión imposible. Mi hermano mayor, su primogénito querido, le dijo desde hace ya un par de meses, que la primera sonrisa que vería al salir el día D de la oficina, sería la suya. Y yo me apunto, y mi otro hermano también. Y sus políticos, marido incluído, y hasta sus nietos, los chichos, aclaro, no van pero sólo por un problema de margen de maniobra en el restaurante donde después lo celebraremos, por nada más. No logré convencerla para una despedida con sus compañeros pero lo que sí haremos, aún con su opinión en contra, es empezar con un buen principio... al modo que le oí decir a mi otromaridoenmiotravida, también llamado Robert Redford, en "Tal como éramos" cuando Barbra Streisand le pidió: "brindemos por un buen principio", y él la miró y, antes de hacerlo, le dijo "qué frase tan buena para un final. No se hable más: brindo por un buen principio para un mejor final, el de su vida laboral.

El miércoles empieza su nueva vida, de jubilata esta vez, y yo estaré allí para contarlo. Me explota el corazón, me siento como la madre de la Pantoja pero en hija.

5 comentarios:

Simplemente yo dijo...

Coro cariño, ole por tu madre!!! en mi casa las cosas fueron iguales, y si pienso que se merece una gran fiesta pero confñio que sabréis celebrarlo como se merece. En familia como debe de ser.

UN besazo enorme

coro dijo...

Laia, eres un sol, con todo el ladrillo que he soltao, y tú, recién parida no sólo te molestas en leerlo sino en dejar una palabra amable!! Un beso enorme también para tí y para la nueva muñeca Teza que ha llegado tan sana y tan mona al mundo.

Ainhoa dijo...

Tiene que ser raro, pero por supuesto hay que celebrarlo!!! Espero que lo pase bien de jubilada.
Cierto, madres y padres somos diferentes, complementarios.

antonio dijo...

Me ha gustado tanto que lo he leido por segunda vez.
Mi admiración a tu madre, de la que seguiremos aprendiendo a través de tí.

coro dijo...

Antonio, gracias por tus amables palabras, un abrazo!